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martes, 29 de septiembre de 2009

LA CULTURA JURÍDICA (Fuente: HISTORIA DE LAS LETRAS PARAGUAYAS – TOMO II, por CARLOS R. CENTURIÓN)


XXXIV - LA CULTURA JURÍDICA.
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** La Constitución Nacional, sancionada y promulgada en 1870, estableció la división tripartita y la independencia de los poderes. Desde ese instante podría pensarse en la seguridad de la carrera del funcionario judicial. Algo de eso se hizo; mas no se pudo establecer de una manera categórica la firmeza del juez en la continuidad de su labor de acuerdo con sus méritos. El período legal no siempre ha sido respetado, especialmente en estos últimos tiempos, circunstancia que ha restado autoridad a la magistratura forense.
** No obstante, en el transcurso de más de setenta años, han aparecido funcionarios dignos de figurar en la historia por su versación jurídica y su espíritu de independencia y justicia. Deben ser citados entre éstos, comenzando por los de antaño, Juan Silvano Godoi, José Mateo Collar, Benigno Ferreira, Cecilio Báez, Emiliano González Navero, Manuel A. Maciel, Emeterio González, César Gondra. Pablo J. Garcete, Cayetano A. Carreras, Juan Cancio Flecha, Hilario Amarilla, Jesús María Carrillo, Pedro Bobadilla, Inocencio Franco, Benigno Riquelme, Federico Codas, Teodosio González, José Irala, J. Wenceslao Benítez, Atanacio C. Riera, Manuel Franco, Félix Paiva, Manuel Burgos, Alejandro Audibert, José Tomás Legal, Manuel M. Viera, Alejo M. Carrillo, Francisco Rolón, Facundo González, Vicente Brunetti, Eligio Ayala, Marcial Sosa Escalada, Manuel E. Carvallo, Francisco C. Chaves, Eladio Velázquez, Emilio Faraldo, Antolín Irala, Ramón García, Juan Manuel Sosa Escalada, M. Eliseo Sisa, Amancio Insaurralde, Federico Chaves, Salvador Fernández, Virgilio Silveira, Héctor Salaverry, Enrique Ayala, Juan L. Mallorquín, José Emilio Pérez, Tomás Ayala, Manuel Benítez, Víctor Rojas, Angel Medina, Justo Román Pérez, Manuel Sisa, Pedro P. Samaniego, Enrique L. Pinho, Eulogio Jiménez, Apolinario Real, Arillo Fretes, Eusebio Ríos, Aurelio Núnez Velloso, Agustín Casanello, Celso R. Velázquez, Luis De Gásperi, Angel Mercado, Víctor B. Riquelme, Sigfrido Gross Brown, Juan R. Chaves, César Acosta, Carlos R. Andrada, Raúl Sapena Pastor, Fernando Cazenave, Alejandrino Meza, Teódulo Cabrera, Marciano Franco, Manuel Burgos (h.), Francisco Orué Saguier, Leandro P. Prieto, Ernesto Jiménez, Andrés A. Mereles, Raúl Mojoli, José S. Villarejo, Carlos C. Carreras, Carlos R. Amarilla Fretes, Gregorio Vidal, Pedro Recalde de Vargas y muchos más.
** Los trabajos debidos a los magistrados forenses constituyen hoy numerosísimos volúmenes que llenan los anaqueles del Archivo General de los Tribunales y son fuentes fecundas de la jurisprudencia paraguaya. Lástima es que dichos trabajos, gran parte de los cuales son notables piezas jurídicas por su fondo y por su por su forma no hayan sido publicados. Intentóse varias veces hacerlo. El Boletín de los Tribunales, La. Gaceta del Foro y otros periódicos que tuvieron efímera vida, aunque de gran utilidad, han ensayado esa publicación sin el éxito de que eran acreedores. (110)
** Pero es conveniente no olvidar la contribución de los magistrados del Poder Judicial a la cultura integral de la Nación en uno de sus importantes aspectos: la cultura jurídica. Debe agregarse al trabajo de los jueces, el aporte de los profesionales del foro. Demandas y alegatos abundan, constitutivos de verdaderas cátedras de derecho, cuya publicación no sólo servirá para poner en evidencia las excelencias de sus autores, sino contribuirán valiosamente a la evolución jurídica del Paraguay. Pero ellos permanecen inéditos, arrinconados en anaqueles maltrechos y polvorientos, ignorados de letrados y profanos y olvidados hasta de sus propios autores.
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BENIGNO FERREIRA era oriundo de Isla Aveiro, departamento de Limpio. Nació en el año 1846. En 1859, luego de cursar estudios primarios en la Asunción, ingresó en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos.
Completado el ciclo del bachillerato, trasladóse a Buenos Aires para iniciarse en las disciplinas universitarias, en la Facultad de Derecho. En 1865, al estallar la guerra de la triple alianza contra el Paraguay, fundó en la capital porteña, juntamente con otros connacionales, la "Asociación Paraguaya" y después, la "Legión Paraguaya". Retirado de esta unidad de tristísima fama, sirvió en el ejército argentino, a las órdenes del general Wenceslao Paunero.
En 1869 retornó al Paraguay. Fue designado capitán del puerto de la Asunción y jefe de la Guardia Nacional de la capital. En 1870 fue electo diputado al Congreso; en 1871, ministro de guerra y marina; y en 1873, ministro del interior. En tal carácter sofocó, en lucha sangrienta, la. revolución acaudillada por el general Bernardino Caballero en 1873. Siendo un obstáculo, por su intransigencia patriótica en la defensa de los intereses del Paraguay, con motivo de la liquidación de la guerra, los representantes de las potencias signatarias del tratado secreto de 1865, gestionaron y obtuvieron su desalojo del poder.
Regresó a Buenos Aires, en cuya universidad prosiguió sus estudios hasta obtener el grado de doctor en Leyes, en 1880.
En 1895 ejerció la presidencia del Partido Liberal. Así puso término a su primer largo exilio. Retornó a la Asunción, y cuando el gobierno colorado del general Juan Bautista Egusquiza reorganizó el Poder Judicial, fue confiada a Benigno Ferreira la presidencia del Superior Tribunal de Justicia.
En 1904 fue designado para ejercer el comando militar de la revolución liberal que finalizó con el "Pacto de Pilcomayo", y que dio por resultado la ascensión al poder de la gran entidad nombrada.
Fue ministro de guerra y marina del gobierno provisorio de Juan Bautista Gaona. Electo candidato a la presidencia de la República, tomó posesión del mando el 25 de noviembre de 1906.
Su gobierno, llamado el de los cívicos, duró hasta el 2 de julio de 1908, fecha en que una sublevación militar, dirigida por el entonces mayor Albino Jara, lo derrocó.
Vuelto a su exilio de Buenos Aires, falleció en aquella ciudad, en 1920.
Entre las obras principales de su administración son dignas de mención la solución de la cuestión ferrocarrilera y la unión de sus líneas con las argentinas, a través del río Paraná; la fundación del Banco de la República; la adquisición del equipo de guerra más moderno que hasta entonces se conocía; y la firma del Protocolo Soler-Pinilla, en la cuestión de límites con Bolivia.
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BENIGNO RIQUELME nació en la Asunción, en 1857. Cursó estudios en el Colegio Nacional y se graduó de doctor en derecho y ciencias sociales en la Universidad de la capital paraguaya, en 1893. Su trabajo de tesis versó sobre Desarrollo del derecho de castigar y consideraciones sobre las penas en sus varias faces, Asunción 1893.
Fue en la magistratura forense fiscal del crimen, defensor general de menores y miembro de los tribunales de apelación en lo civil, comercial y criminal, cuyas presidencias ejerció en repetidas ocasiones.
Entre sus trabajos cítanse Código Penal Paraguayo concordado con el Derecho Penal, 1897; y Código de Procedimientos Penales, en concordancia con el Derecho Procesal, 1908.
Benigno Riquelme fue honrado, ecuánime, recto, intachable. Falleció en la Asunción, en 1917.
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J. WENCESLAO BENÍTEZ nació en la Legación del Paraguay en París, en 1865. Cursó estudios en el "Royal of Foreign Languaje College" de Londres, en el colegio de los hermanos Ricaldoni, de Montevideo, y se graduó de notario y escribano publico en la Universidad Nacional de la Asunción.
Ejerció dicha profesión durante muchos años.
Llevado a la magistratura forense, actuó como secretario del Superior Tribunal de Justicia, juez en lo civil, miembro y presidente de la Cámara de Apelación y presidente del más alto tribunal de justicia de la República. Su historia en la actuación judicial señala huellas de laboriosidad, de ilustración y, sobre todo, de austeridad en el cumplimiento de la ley.
Cultor apasionado de la lectura, su biblioteca tuvo fama de selecta y nutrida, especialmente en su sección paraguaya. Contaba con más de tres mil quinientos volúmenes.
J. Wenceslao Benítez falleció en la Asunción, en 1919.
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EMILIANO GONZÁLEZ NAVERO nació en Caraguatay, en 1861. Cumplió el ciclo de estudios primarios y secundarios en la Asunción e hizo cursos de derecho en la Universidad Nacional.
En 1887 fue designado juez del crimen. En tal carácter tuvo actuación destacada en los sucesos de Bahía Negra, en el conflicto fronterizo con Bolivia. Fue después miembro y presidente del Superior Tribunal de Justicia.
En 1895 ocupó, por primera vez, una banca en el Senado. Durante la revolución liberal de 1904 fue designado vicepresidente del gobierno provisorio, con sede en Pilar.
Terminada la revolución de agosto de aquel año, en 1905, fue ministro de hacienda, en el gabinete del presidente Juan Bautista Gaona, y, luego, en el de Cecilio Báez.
Integró, en 1906, como candidato a vicepresidente, la fórmula encabezada por Benigno Ferreira.
Desde el 25 de noviembre de aquel año, y ya electo como tal, presidió el Senado hasta el 2 de julio de 1908.
Derrocado el gobierno de Benigno Ferreira por la sublevación cuartelera dirigida por el entonces mayor Albino Jara, cupo a Emiliano González Navero el ejercicio del Poder Ejecutivo hasta el 25 de noviembre de 1910.
En esta fecha hizo entrega del mando al presidente Manuel Gondra.
Retornó a su banca del Senado y al ejercicio de su profesión de abogado. Varias veces fue llamado después a desempeñar diversos ministerios y en repetidas ocasiones presidió el Partido Liberal.
En 1912 fue uno de los directores del movimiento armado que puso término a una era de profunda anarquía política. AL finalizar dicha campaña con el triunfo de las fuerzas de su bandería, designósele nuevamente presidente provisorio de la República. Dicho mando duró desde el 22 de marzo de 1912 hasta el 15 de agosto del mismo año, día en que se hizo cargo Eduardo Schaerer de la primera magistratura de la Nación.
En 1913 volvió a ocupar su antigua banca en el Senado, y en 1917 fue nombrado ministro de guerra y marina en el gabinete del presidente Manuel Franco.
Hallándose en el Parlamento, diez años después, fue electo, por segunda vez, vicepresidente de la República, integrando así el binomio cuyo primer término ocupaba José P. Guggiari.
En 1931, por delegación de mando, en consecuencia de los sucesos del 23 de octubre, Emiliano González Navero ejerció nuevamente la presidencia de la Nación durante unos meses. Terminado el mandato de vicepresidente, el 15 de agosto de 1932, dio por finalizada su carrera política.
Recogido en su hogar, después de más de cincuenta años de vida pública, en la que, en dura y agobiante lucha, conquistó el respeto de sus conciudadanos y la memoria ilustre con que hoy se le recuerda en la historia, Emiliano González Navero falleció en la Asunción, en 1934.
Puede decirse de este gran señor de nuestra democracia que la honradez fue su escudo; la pobreza, su blasón; y la dignidad cívica, su arma de combate.
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MANUEL M. VIERA nació en la Asunción, en 1864. Cursó estudios en Buenos Aires, en cuya Universidad se graduó de doctor en leyes, en 1894. Descendía del poeta Natalicio Talavera.
En el año 1902 fue miembro del Tribunal de Apelación en lo civil, y años después, ocupó la presidencia del Superior Tribunal de Justicia. También fue fiscal general del Estado y ministro plenipotenciario del Paraguay en Buenos Aires.
Hallándose en el desempeño de la presidencia del Superior Tribunal de Justicia, una actitud de Manuel M. Viera ratificó sus cualidades de dignidad y carácter. No habiéndose prestado la debida atención a una orden de dicha alta Corte, en cierto recurso de habeas corpus, presentó renuncia motivada de su presidencia y abandonó para siempre el solar guaraní. Falleció en Buenos Aires, en 1945.
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PABLO J. GARCETE nació en Paraguarí, en el año 1863. Cursó estudios en el Colegio Nacional y en la Facultad de Derecho de la Asunción, donde obtuvo, en 1903, el diploma de doctor. Su tesis se titula Jurisprudencia. El juicio de deslinde.
Dedicóse desde su juventud a la docencia. Enseñó en institutos primarios, en Paraguarí y otras ciudades. Fue catedrático de derecho civil en la Facultad de Derecho. Fue, posteriormente, juez en lo civil, presidente de la Cámara de Apelación, Rector de la Universidad Nacional y Presidente del Superior Tribunal de Justicia.
Pablo J. Garcete pasó por la judicatura dejando huellas de probidad insospechada e insospechable, de dedicación abnegada, apostólica, a la alta y noble misión de juzgar, de ilustración notoria y de patriotismo insobornable.
Falleció en la Asunción, en 1935.
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JUAN CANCIO FLECHA nació en Valenzuela, en el año 1866. Fue alumno interno del Colegio Nacional de la Asunción. Obtuvo diploma de bachiller y cursó derecho en la Universidad Nacional. Especializado en ciencias físicas, dictó lecciones de la misma disciplina en el Colegio Nacional y otros institutos de enseñanza secundaria durante más de un cuarto de siglo.
Fue miembro del Superior Tribunal de Justicia y presidente de la citada Alta Corte, en 1903.
Juan Cancio Flecha desempeñó también las elevadas funciones de ministro de relaciones exteriores, en 1901, en el gabinete del presidente Emilio Aceval. En aquella oportunidad, en las notas del 10 de junio de aquel año y del 8 de enero de 1902, dirigidas, respectivamente, al agente confidencial de Bolivia acerca del gobierno paraguayo, Antonio Quijarro, y al ministro de relaciones exteriores del país del altiplano, Federico Diez de Medina, precisó la verdadera naturaleza del conflicto, estableciendo de manera indubitable que el litigio era simplemente de límites y no territorial, como pretendía el Palacio Quemado.
Juan Cancio Flecha, en la vida política, fue miembro conspicuo del Partido Liberal.
Falleció en Montevideo, en 1918.
Sus restos mortales fueron sepultados en Valenzuela, su pueblo natal. Ha dejado escritas sus Memorias, las cuales fueron sustraídas por manos anónimas.
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VICENTE BRUNETTI es simplemente el juez en las tradiciones paraguayas. Simboliza todas las virtudes que exornan la personalidad del juzgador eximio. Probidad sin sospechas; ilustración notoria; carácter sin requebraduras; independencia hasta el sacrificio de los afectos en holocausto de la ley; austeridad sin mácula; sobriedad estoica; dedicación integral a los deberes; equilibrio del pensamiento; discreción hidalga, fueron sus cualidades sobresalientes.
No supo de otras andanzas que de su hogar a la casa de Astrea y de ésta a aquélla. Solitario, casi misántropo, era, sin embargo, amigo cordial. De franciscana modestia, hasta en el vestir reflejaba su amor a la sencillez. Clásicos eran el gris obscuro de su traje y el negro color de su sombrero. Caminaba suavemente, se dejaba deslizar como una sombra para no llamar la atención. Hablaba en tono bajo, muy bajo, aunque en elegante y claro lenguaje. Y cuando se disponía a asentar su firma al pie de la sentencia que había redactado, previa rigurosa compulsa de documentos, de análisis legal y humano de todas las pruebas favorables y desfavorables, vistas a través de la ley, de la jurisprudencia y de la doctrina, veíasele adoptar la postura, llana pero responsable, de quien dicta el fallo seguro en la aplicación del derecho y en completo acuerdo con la propia conciencia.
Para quienes tuvieron por juez a Vicente Brunetti jamás cupo la incertidumbre, y menos la angustia, de sufrir las consecuencias de una decisión errada o maliciosa. Era indudable el dictamen legal, comprensivo y justo. Así fue el magistrado. Por eso, día llegará en que su figura, vaciada en mármol, presida perennemente la casa de la justicia paraguaya, como heraldo de sus designios, como escudo de su austeridad, como prez y blasón de su grandeza.
Vicente Brunetti, nació en la Asunción, en 1874. Cursó estudios en dicha capital e ingresó en los tribunales como escribiente. Antes fue también escribiente – único cargo rentado –, en el Instituto Paraguayo, donde sucedió a José P. Guggiari, siendo reemplazado por Horacio Loizaga, cuando fue designado para igual función en el Juzgado del Crimen. Fue secretario, defensor, fiscal, juez, miembro de las Cámaras de Apelación y presidente de las mismas. Treinta y cuatro años de su honrada vida consagró a la administración de justicia. En 1907 publicó un Código de Procedimientos en materia civil y comercial, en dos tomos, con anotaciones y concordancias. También publicó una Reseña histórica de nuestra organización judicial y de nuestras leyes procesales.
Jubilado, ya anciano y enfermo, se refugió en su hogar de la avenida Manuel Peña, en las cercanías de la Recoleta. Allí vivió cultivando flores, – y es doloroso decirlo – ¡vendiendo sus libros para asegurar el sustento!
La muerte llevó sus formas corporales el 20 de setiembre de 1944; pero queda el recuerdo de Vicente Brunetti, queda para siempre el "juez Brunetti", como símbolo luminoso de la justicia, en la historia de la nación paraguaya.
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FRANCISCO ROLÓN era oriundo de Caraguatay. Nació en el año 1871. Obtuvo el diploma de bachiller en el Colegio Nacional de la Asunción y el grado de doctor en derecho y ciencias sociales en la Universidad Nacional, en 1900.
Fue juez de 1ª instancia en lo civil, presidente del Tribunal de Apelación y miembro del Superior Tribunal de Justicia. En la docencia universitaria dictó el curso de derecho procesal civil, en la Facultad de Derecho. Es autor de Lecciones de Derecho Procesal, primer curso, obra premiada por el Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública, y editada en 1939. También publicó un opúsculo titulado El Paraguay y Bolivia, con mapa. Se reprodujo, en 1903, en la Revista del Instituto Paraguayo.
En el gabinete del presidente Félix Paiva desempeñó el cargo de ministro de agricultura. Francisco Rolón fue modelo de funcionario y prototipo del letrado honesto, serio, comprensivo y de extraordinaria capacidad de trabajo; fue magistrado juicioso, ilustrado y probo y profesor universitario de elevada alcurnia espiritual. Falleció en San Lorenzo del Campo Grande, en 1940.
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JOSÉ EMILIO PÉREZ era originario de la Asunción. Nació en 1872. Cursó estudios en el Colegio Nacional de la capital paraguaya, donde obtuvo el título de bachiller, en 1889. En la Universidad Nacional se graduó en derecho y ciencias sociales, en 1898.
Actuó en la vida política en las filas del Partido Nacional Republicano. Parlamentario y ministro del interior, en 1904, en el gobierno del presidente Juan Bautista Gaona, abandonó poco después la lucha ciudadana para dedicarse a la cátedra universitaria y a la magistratura forense.
Fue profesor de derecho procesal en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Asunción, decano de la misma y rector de la Universidad Nacional.
En la administración de justicia desempeñó funciones de defensor de reos pobres, juez, miembro del Tribunal de Apelación y presidente del Superior Tribunal de Justicia. Con Manuel Burgos y Luis A. Ricart, integró, en 1913, la Comisión de Códigos, que presidiera el primero.
Espíritu bondadoso, evangélico, su dedicación a los deberes de sus altas y nobles funciones fue simplemente ejemplar. Ilustrado, probo, de modestia benedictina, poseía una dicción castiza y no exenta de elegancia. Sus clases eran instructivas y gratísimas.
José Emilio Pérez falleció en Buenos Aires, en 1942.
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MANUEL BURGOS nació en el ano 1872, en Luque. Cursó estudios en el Colegio Nacional y se graduó de doctor en derecho y ciencias sociales en la Universidad Nacional de la capital paraguaya, en 1908. Antes obtuvo diploma de notario y escribano público.
Fue juez en lo civil, miembro de la Cámara de Apelación y presidente del Superior Tribunal de Justicia.
En 1924, como candidato a vicepresidente, integró el binomio encabezado por Eligio Ayala. Electo, desde el 15 de agosto de aquel año hasta 1928, presidió el Senado.
En oportunidades anteriores y posteriores a aquella época, fue senador y presidente del Partido Liberal. Falleció en Buenos Aires, en 1947.
Manuel Burgos simboliza la probidad, el valor moral e intelectual sin estridencias, el carácter firme, sin alardes ni disonancias. Juez hoy, político mañana; en el gobierno un día, en el destierro otro, su conducta señala una sola línea de persistencia ética.
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EMILIO FARALDO nació en la Asunción, en 1875. Cursó estudios en la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó de doctor en derecho, en 1896. Su tesis se intitula La definición del delito y fue editada en la capital porteña, en 1896.
En la magistratura forense fue fiscal en lo civil, fiscal general del Estado, juez de sentencia, miembro y presidente de la Cámara de Apelación y presidente del Superior Tribunal de Justicia, en varias oportunidades.
Después de treinta y cinco años de servicios, ya jubilado, retiróse a su hogar. Vivió allí, en compañía de sus libros, aureolado por el respeto y la consideración de sus conciudadanos, los últimos años de su existencia de hombre de bien. Falleció en la Asunción, en 1946.
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PEDRO BOBADILLA nació en Villeta, en 1865. Cursó estudios en el Seminario Conciliar de la Asunción, y obtuvo el grado de doctor en derecho y ciencias sociales en la Universidad Nacional, en 1898. Su tesis se intitula De la patria potestad.
Fue fundador y director, con Ezequiel Jiménez, del "Instituto paraguayo", famoso colegio asunceno que funcionó desde 1885 hasta 1892.
En 1894, Pedro Bobadilla fue designado juez en lo civil; en 1898, miembro de la Cámara de Apelación en lo civil, de la cual fue presidente; en 1905, miembro del Superior Tribunal de Justicia, alto cuerpo que también presidió.
En la docencia, cúpole desempeñar el rectorado de la Universidad Nacional, en 1912.
En su larga actuación política, ejerció las funciones de ministro de justicia culto e instrucción pública en 1901, en el gabinete del presidente Emilio Aceval; ocupó una banca en el Senado y fue vicepresidente de la República, desde 1912 hasta 1916. Falleció en la Asunción, en 1942.
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ENRIQUE L. PINHO nació en la Asunción, en 1875. Cursó estudios en el Colegio Nacional de Buenos Aires, en donde obtuvo e título de bachiller, en 1895. En la Universidad Nacional de la Asunción completó el ciclo del doctorado en leyes y ciencias sociales, en 1907. Su tesis se titula Institución del jurado. Ventajas y defectos. Reformas que requiere.
Fue profesor en colegios de la capital porteña, en Encarnación y en la Escuela Normal de la Asunción.
Inició su carrera en la magistratura forense en 1905, como juez correccional; en 1909 fue miembro de la Cámara de Apelación en lo Criminal, y en 1910 desempeñó el mismo cargo en la de Apelación Civil.
Después de la subversión militar del 17 de febrero de 1936 fue designado miembro del Superior Tribunal de Justicia.
Enrique L. Pinho es, además, un animador de cultura. Su labor ha dejado meritorias huellas en el Instituto Paraguayo.
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JOSÉ IRALA era natural de San José de los Arroyos. Nació en el año 1864. Cursó estudios en el Colegio Nacional de la Asunción, en donde obtuvo título de bachiller, en 1887. En la Universidad Nacional se graduó de agrimensor público, en 1890; de notario, en 1893; y de doctor en derecho y ciencias sociales, en 1901. Su tesis versa sobre Gobierno Municipal.
En la vida política ocupó una banca en la Cámara de Diputados, en 1891, y en el Senado, en 1917, y fue ministro de justicia, culto e instrucción pública, en 1902. En la magistratura forense desempeñó las funciones de juez de comercio y juez del crimen, y en la diplomacia, representó al Paraguay ante los gobiernos de Alemania, Austria, Hungría, Italia y Holanda.
Fue, asimismo, profesor de derecho civil en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Asunción, y redactor de La Democracia, diario que aparecía en la capital paraguaya.
José Irala falleció en la Asunción, en 1935.
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JOSÉ TOMÁS LEGAL era originario de la Asunción. Nació en 1865. Obtuvo el título de bachiller en el Colegio Nacional de su ciudad natal, en 1885, y el de doctor en leyes, en la Universidad de Montevideo, en 1893.
En 1895 fue designado juez de comercio; en 1899, miembro de la Cámara de Apelación en lo civil, de la cual fue presidente; en 1912, presidente del Superior Tribunal de Justicia. Fue también defensor general de menores, en 1936.
En las actividades políticas, ocupó una banca en la Cámara de Diputados, en 1905; fue ministro de justicia, culto e instrucción pública e interino de relaciones exteriores, en 1900, en el gabinete del presidente Emilio Aceval.
En la docencia fue profesor de derecho mercantil en la Facultad de Derecho, y rector de la Universidad Nacional, en 1902.
Leal, justo, optimista y bueno, era proverbial su generosidad.
Falleció en Areguá, en 1944.
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FEDERICO CODAS nació en Villarrica, en 1868. Cursó estudios en el Colegio Nacional de la Asunción y en la Universidad de Montevideo, y obtuvo el grado de doctor en derecho y ciencias sociales en la Universidad Nacional, en 1896. Su tesis estudia el Juicio político en el Paraguay.
Fue designado miembro del Superior Tribunal de Justicia, en dos ocasiones. En 1915 presidió ese alto cuerpo.
En la docencia secundaria desempeñó las funciones de profesor, en el Colegio Nacional de la Asunción; fue catedrático de derecho internacional privado, en la Facultad de Derecho, hasta 1920, y ejerció el rectorado de la Universidad Nacional, de 1903 a 1905.
En la vida política, fue ministro de justicia, culto e instrucción pública, en 1911, en el gabinete del presidente Liberato M. Rojas.
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ÁNGEL MEDINA desempeñó las funciones de fiscal en lo civil, juez de 1ª Instancia y presidente del Tribunal de Apelación. Su dedicación a la magistratura forense fue de austeridad y severidad apostólicas. Ya jubilado, después de treinta años de consagración ejemplar a la administración de justicia, retiróse a la vida privada, donde se dedica, con fino gusto, a la música. Es un devoto de Barrios, Tárrega y Segovia. Compositor delicado y fecundo, pulsa la guitarra con maestría de artista.
Angel Medina nació en Barrero Grande, en 1882. Cursó estudios en el Colegio Nacional y se graduó de doctor en derecho y ciencias sociales en la Universidad de la Asunción, en 1916.
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EULOGIO JIMÉNEZ es oriundo de Pilar. Nació en 1884. Obtuvo el grado de bachiller en el Colegio Nacional de la Asunción, en 1900, y el de doctor en derecho y ciencias sociales en la Universidad Nacional, en 1915. Su tesis se titula Defensoría de Pobres y Ausentes. Su carrera en la magistratura judicial se inició en 1911. En 1915 fue designado fiscal en lo civil; poco después, juez del mismo fuero, y en 1917, miembro del Tribunal de Apelación en lo civil. En 1930 desempeñó la presidencia del Superior Tribunal de Justicia y, posteriormente, la Fiscalía General del Estado.
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MANUEL BENÍTEZ presidió el Superior Tribunal de Justicia durante varios años. Fue también parlamentario y ministro. En el gobierno del presidente Benigno Ferreira, en 1906, desempeñó las funciones de secretario de Estado en el departamento del interior, y en el de Eligio Ayala, en 1924, en el de hacienda.
Manuel Benítez era oriundo de Pilar. Nació en 1870. Cursó estudios en el Colegio Nacional, y se graduó de doctor en derecho y ciencias sociales en la Universidad de la ciudad asuncena, en 1901. Falleció en la capital paraguaya, en 1939.
Alumno sobresaliente de la Universidad Nacional, político de condiciones meritorias, juez ilustrado y austero, Manuel Benítez fue el prototipo del hombre público que gobernó la Nación durante el período de los cívicos.
Fue profesor de álgebra y contabilidad, de derecho administrativo y miembro del Consejo Secundario y Superior. En Buenos Aires presidió el Comité Paraguayo, constituido en ocasión de la guerra del Chaco.
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M. ELISEO SISA es oriundo de Quyquyó. Nació en 1880. Cursó estudios primarios en Ibycuí; fue alumno del Colegio Nacional de la Asunción, donde obtuvo el título de bachiller, en 1900, y de la Universidad Nacional.
Comenzó su carrera en la magistratura forense en 1904, como defensor de reos pobres; en 1908, fue designado fiscal del crimen; en 1913, juez del mismo fuero; y en 1914, presidente del Tribunal de Jurados.
Desempeñó este cargo hasta 1940, año en que fue suprimida dicha institución popular.
M. Eliseo Sisa es coautor de la Ley de Jurados, sancionada y promulgada en 1925.
Fue, asimismo, profesor de historia de Roma, en el Colegio Nacional y en el Colegio de San Luis, en la Asunción; miembro del directorio del Instituto Paraguayo, en 1919, y presidente del Ateneo Paraguayo, en 1938.
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VÍCTOR ROJAS nació en la Asunción, en 1888. Cursó estudios en el Colegio Nacional y derecho y ciencias sociales en la Universidad de la ciudad comunera, donde se graduó de doctor en 1915.
En la magistratura judicial desempeñó las delicadas funciones de fiscal general del Estado, en 1926, y de presidente del Superior Tribunal de Justicia, en 1928.
Ocupó, en 1931, una banca en la Cámara de Diputados.
Fue, posteriormente, ministro de justicia, culto e instrucción pública y ministro de defensa nacional, en el gabinete del presidente Eusebio Ayala, durante la guerra del Chaco.
Los sucesos del 17 de febrero de 1936, que llevaron a la prisión a Eusebio Ayala y a José Félix Estigarribia, sorprendieron a Víctor Rojas en Montevideo. Sabedor de lo acontecido, retornó inmediatamente a la Asunción para ponerse al alcance de los hombres del nuevo régimen y correr, así, la suerte de sus compañeros, por los atajos de la adversidad.
Esta actitud retrata a Víctor Rojas.
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TOMÁS AYALA era oriundo de la Asunción. Nació en 1879. Cursó estudios en el Colegio Nacional y se graduó de doctor en derecho y ciencias sociales en la Universidad de la capital paraguaya, en 1921. Su tesis versó sobre Gobierno Municipal.
Formó parte del grupo "constitucional", en 1906, y ocupó una banca en la Cámara de Diputados después de 1910. Fue también senador de la Nación.
En el periodismo redactó Alón y El Liberal, en diversas épocas.
En la magistratura forense fue juez de sentencia y presidente del Superior Tribunal de Justicia.
En 1911, cuando el coronel Albino Jara era presidente de la República, y la Nación vivía una época de arbitrariedades y de guerras civiles, tiempo en que las garantías constitucionales eran mera palabra y el ciudadano opositor tenía sobre sí, pendiente, el filo prepotente del sable, Tomás Ayala, desde su banca parlamentaria, en palabras de fuego, condenó el régimen imperante y se opuso al ascenso a general del primer magistrado.
Esta actitud, valiente y digna, le valió el respeto y la consideración de la ciudadanía. Tomás Ayala falleció en Caacupé, en 1936.
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VÍCTOR B. RIQUELME nació en la Asunción, en 1896. Cursó estudios en el Colegio Nacional, donde se graduó de bachiller en 1914, Obtuvo diploma de doctor en derecho y ciencias sociales en la Universidad Nacional en 1930. Su tesis se ocupa de El Ministerio Público. En 1934 fue designado jefe de la Policía de la capital. En la magistratura forense fue juez de 1ª Instancia en lo Criminal, presidente del Tribunal de Apelación en lo Criminal y Comercial y miembro del Superior Tribunal de Justicia.
En la docencia universitaria dicta lecciones de derecho procesal penal, en la Facultad de Derecho, y de derecho mercantil, en la de Ciencias Económicas. Fue decano de esta institución de cultura superior.
Ha publicado un libro, Instituciones del Derecho Procesal Penal, Buenos Aires, 1946.
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Fuente: HISTORIA DE LAS LETRAS PARAGUAYAS – TOMO II
Por CARLOS R. CENTURIÓN
EPOCA DE TRANSFORMACIÓN
BUENOS AIRES-ASUNCIÓN (1948), 434 pp.
Fuente: BIBLIOTECA VIRTUAL DEL PARAGUAY (BVP) – VERSIÓN DIGITAL

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